
Se que esto podría sonar muy de un inconforme y se que muchos dirán que esto lo escribe una persona que no sabe lo afortunado que es… pero realmente tengo que decirlo.
Los Quebecos, así como Canadá… apestan, y créanme, no miento ¿Es el hecho de que por ser personas que viven en un lugar muy al norte y con poco tiempo de sol durante el verano, sea pretexto para comportarse como estupidos y así justificar su falta de sentido común? O ¿Es que en realidad que el “norteamericano” promedio (E.U.A. y Canadá) sean personas y en conjunto una sociedad seducida por el capitalismo injustificado, aunado al poco desarrollo de la personalidad durante la etapa infantil, sustituido por el común denominador de “somos primer mundo y así somos felices”?
Pues ni una ni otra… por que ni con sol o con sol parecen cambiar en todo momento; son solitarios y cuando se congregan (sea fiesta, bar, karaoke o reunión) pareciera que se pelean por ser visto como el alma de la fiesta, riendo mas fuerte o golpeando el suelo o simplemente siendo mas idiotas de lo que son.
No he tratado a muchos… pero los escucho y los veo, son como cachorros de labrador… los que en su vida hayan tenido un perro labrador me entenderán. El labrador cuando es cachorro (de 3 meses a 3 anos) y de pronto se encentra solo sin nadie en casa se queda echado sin casi moverse a menos que sea muy necesario. Pero cuando el amo regresa… brincan, saltan, se revuelcan y chillan hasta ser acariciado o más bien dicho tomado en cuenta.
No me extraña que el labrador fura nombrado el perro de Norteamérica, ni me extraña que sea educado igual que un niño Norteamericano (Canda y Estados unidos)
Y muchos se preguntaran… ¿Qué hace este entupido inconforme escribiendo esto en lugar de regresar a su jodido país? Pues bien la respuesta es simple, me limitar a contar una pequeña historia.
Érase una vez un joven que escucho juglares cantando de tierras lejanas extraños cuantos de ciudades lejanas, ricas y de estampa libre. El corazón del joven saltaba de emoción por las noches, cuando de súbito despertaba por las noches, sudando de emoción, tras el mítico sueno de verse caminando por aquellas ciudades.
En imposible nunca pensó su sueno realizar, mas no fácil se veía lograrlo, se propuso la meta y en corto tiempo parecía mas tangible el seno, al fin un día casi lo lograba y emocionado planeo y hablo con los que de confianza conocía y contó sus planes, hablo y dijo que ahí la felicidad parecía mas fácil de encontrar que la gente vivía en una perpetua gloria de oportunidades… así lo creyeron todos sus queridos y su bendición y buenos augurios arrojaron al cielo y brindaron por ello.
Al fin el sonado día llego, se trago sus lagrimas y no dijo adiós por que no pudo. Cruzo montanas y ríos, vio el ancho mar azul y así pensaba que el sacrifico valía la pena.
Pero al llegar a aquellas sonadas ciudades… se dejo deslumbrar por la vista y lo superficial, pensó que la descripción de los juglares de lengua libre no le hacía el honor necesario a tan hermosa arquitectura, ni que las leyendas de romance describían a tan hermosas damas que habitaban las casas de ensueño. Solo que al pasar los días el joven percato una cosa… que las casas de hermosa hechura y tan orgullosamente erigidas, eran frías y no despertaban a la sombra alegría ni calor a la poca hierba a sus jardines.
Ni que las princesas tan hermosas, blancas, rubias, o morenas; no eran diferentes de cortesanas o planchadoras, misma tez olor y corazón… sobre todo el corazón, frió, infeliz y solo que cuando un príncipe en pos cruzaba frente de su persona, indiferente a este su mirada cruzaba de largo… mientras que muy por debajo de su dura coraza una pequeña llama existía y anhelaba ser avivada.
Y los príncipes… que decir de ellos. Apuestos como todos los que se describen en los cuentos y eso eran… príncipes ¿y saben que aprendió de ellos nuestro viajero? Que los príncipes rara vez heredan un reino.
Ahora el joven viajero que se ha dado cuenta que no es tan joven… piensa en regresar, pero ahora sabe que a pesar de todo aprendió algo… que el viaje a otra ciudad siempre puede ser algo sonado, pero que lo que se tiene se debe de apreciar y que cuando alguien no encaja en una cultura diferente…
SIEMPRE SE PUEDE REGRESAR… NUNCA SE ES DEMACIADO TARDE…
FIN!!!!!
(GRACIAS A DIOS)